Why?… Em Si Ei

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Otro truco de mi hermano es el del Why?. Todo empezó cuando un amigo de Nueva Isla, Miles, su otro compañero de piso, le contó a mi hermano que de pequeño no ligaba nada y lo pasaba fatal y que para remediarlo se apuntó a un curso de autoconfianza en el que entre otras cosas enseñaban a ligar. Según decía, después de aquel curso, para él ligar empezó a ser facilísimo. De ese curso sacó el mencionado «truco del Why?». El día que lo explicó pidió que no lo contáramos, pero yo… no me puedo contener, como Nicky Jam en Travesuras.

Así que lo explico.

El método consiste en seguir una serie de pasos. Lo primero es empezar preguntando por lo que hace la chica; luego, sea lo que sea, repito, sea lo que sea, elogiarlo; luego relacionarlo con lo que uno hace, por muy diferente que sea, para demostrar que se tiene algo en común, y, al final, lo más importante y con lo que se quedó mi hermano, preguntar por qué o why?, es decir, preguntarle a la chica por qué ha elegido dedicarse a lo que se dedica.

PicsArt_1429181146827Lo de relacionar puede ser difícil, pero siempre hay alguna conexión. Por ejemplo, a mi hermano un día le dijo una chica que era bióloga. Mi hermano, sin pensárselo dos veces, lo relacionó con lo suyo diciendo que una vez hizo una poesía sobre un calamar (lo cual es cierto), aunque también podría haber hablado de las donkey sentences o, más simple aún, de 417805_554143061302376_83147983_nárboles sintácticos.

Miles aseguraba que nunca fallaba porque preguntando por qué o why? siempre salen cosas personales y la chica suele sincerarse y explayarse, ya sea porque lo que ha estudiado le gusta y entonces disfruta hablando de ello, ya porque le han obligado a hacerlo y entonces se empieza a quejar de que la familia la ha forzado a elegir una determinada carrera, pero que ella habría preferido hacer otra cosa; y entonces empieza a hablar de sus gustos igualmente. Para que funcione adecuadamente, eso sí, hay que hacer la pregunta con cara de extrema curiosidad. Así, funcionará tan bien como lo de soltar de vez en cuando un «¿De verdad?» o un «¿En serio?» para mostrar interés, como se dice que hacía Gary Cooper, o un «Usted tiene ojos de mujer fatal» de la obra homónima de Jardiel Poncela, o el «Eres perfectamente sexy y adorable» de Crazy, Stupid, Love, con el que ya sí que se conseguirá llegar a un nivel de flirteo a la altura de Ryan Gosling:

Cuando Miles le contó la historia, pidiendo que no difundiera el truco, mi hermano se quedó pensativo. Después de un tiempo de cavilación y sopesamiento llegó a la conclusión de que, verdaderamente, si a él le preguntaban por qué había hecho Filología Hispánica tendría que contar que fue porque le gustaba mucho la poesía y la literatura, pero que también se le daba muy bien la sintaxis, aunque también las matemáticas. Pero que no eligió Matemáticas porque sacó un 0 una vez en un examen de Química y no había opción en Bachillerato de hacer Matemáticas sin hacer también Química y que si patatín patatán. Vamos, que tendría que sincerarse. Estaba claro que tenía que funcionar.

Por eso, desde entonces lo utiliza muchas veces. Y ya no solo para ligar; también para sacarle conversación a la gente en las típicas situaciones incómodas (mejor descritas con la intraducible palabra inglesa awkward) y así romper horribles silencios como los míticos de Ross y el novio de Phoebe en Friends:

Mi hermano resuelve estas situaciones preguntando:

—Oye, ¿y a qué te dedicas?

Después de lo cual, respondan lo que respondan, pregunta:

¿Y por qué? —y uno ya tiene mínimo para quince minutos de conversación.

Muchas veces a la gente le sorprende la pregunta, con lo normal e inofensiva que parece, y en el momento incluso se cortan, demostrando que hurga en lo más profundo de los sentimientos; que llega a la patata, vamos. Pero una vez pasada la sorpresa y el corte, cuando se deciden a arrancar, se desahogan, lo cual crea un estrecho vínculo con la persona, más aún si la persona le devuelve la pregunta a mi hermano. Mi hermano empieza entonces a recrearse con lo de la poesía y la sintaxis, pasando a «hacer un mi hermano», que como luego explicaré es como se llama a monopolizar una conversación hablando de uno mismo.

La verdad, todo hay que decirlo, es que, no sé si por el truco o por qué, Miles al final acabó casándose con una chica, no muy agraciada para el gusto de mi hermano, a la cual mi hermano le había presentado de broma en una discoteca para ponerle en un aprieto y ver cómo se deshacía de ella.

Pero, claro, en el amor nunca se sabe y para gustos los colores. De gustibus non est disputandum. Ya veremos en la próxima novela la importancia de los colores en el amor. Pero eso será mucho más adelante, después de la primera aventura, que está a punto de empezar.


Para recordarlos bien, aquí dejo esquematizados los pasos que se deben seguir en el método de Miles, con el grand finale del «truco de Why?»:

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Latinismos, banderas, el punto y coma y otros ruidos de animales

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Mi hermano es el típico que sabe que los de Calatayud son bilbilitanos y los de Fuerteventura majoreros, o que está mal dicho a grosso modo, y hay que decir grosso modo, o que es veni vidi vici y no veni vidi vinci. Incluso sabe explicar por qué es vici y no vinci y lo sabe pronunciar a la clásica, es decir, viki y no vichi o vinchi, como dicen algunos a lo Leonardo. Y, por supuesto, sabe que según Plutarco estas palabras las dijo Julio César después de la batalla de Zela.

200px-Escudo_de_la_provincia_de_Ávila.svgMi hermano es también el típico que sabe que las cigüeñas crotoran y que las panteras himplan. No en vano, todavía celebra el haber elaborado de pequeño en el colegio una lista de más de cincuenta ruidos de animales, en una época en la que no era tan fácil realizar búsquedas en diccionarios. Lo que con mayor entusiasmo y ufanía cuenta es que años después su profesor le enseñó aquella lista, que conservaba aún porque le seguía siendo útil con los alumnos.

Mi hermano, además, se sabe las capitales de todos los países, con especialidad en islas oceánicas del tipo de Tonga —capital Nukualofa—, e, incluso, Niue —capital Alofi—, pero también las de colectividades de ultramar como Wallis y Futuna —capital Mata-Utu—, países insulares como los holandeses Curazao, Sint Maarten y Aruba y otros como las Islas Cook; y hasta se llegó a aprender las capitales de los estados de Estados Unidos, en este caso para intentar ligar con las americanas cuando estuvo de estancia en Nueva Isla.

Mi hermano es el típico que sabe que el nombre del país Kiribati viene de una mala pronunciación de Gilbert, el apellido de un capitán británico que anduvo por allí. Es además el típico que tiene nociones de vexilología (como Sheldon en Big Bang Theory) y no solo sabe lo de las dos vacas en el escudo de Andorra, sino que sabe que en la bandera de San Pedro y Miquelón 1024px-Flag_of_Saint-Pierre_and_Miquelon.svghay una ikurriña (de ikur ‘señal’ o ‘signo’) o que en el escudo de la provincia (que no de la ciudad) de Ávila hay una cebra (creo que esto lo sacó de Saber y ganar); y, por supuesto, es el típico que sabe que la palabra tabú es de origen tongano —ya que hemos hablado de Tonga— y significa ‘lo prohibido’, o que tatuaje es de origen samoano.

Diría que hasta es el típico que sabe usar el punto y coma, pero no sé si llega a tanto. Eso sí, por lo menos sabe que el punto y coma no se pone para indicar una pausa menor que la del punto y mayor que la de la coma, sino que hay razones sintácticas detrás.

En definitiva, que mi hermano es el típico que sabe muchas cosas, no siempre aburridas, pero eso sí, la mayoría posiblemente inútiles a ojos de muchos, y muchas de ellas seguramente inventos de la Wikipedia, los llamados por él fake facts. Además hay otras muchas cosas que no sabe. Pero no adelantemos acontecimientos.

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