Los novios de Santaél, tonta ella y tonto él

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Ese día por la tarde quedó para tomar unas cañas y ver un partido de fútbol en el 383, el bar de siempre, con Quero, con el Galgo, con Charly, con Lucas, con Mufo y con los hermanos Raposo, Zazú y Mamut (llamado este último así porque en su momento estaba tan grande como un mamut y, aunque ahora ya no lo estaba, la gente no solo seguía llamándole así sino que también, como pasa siempre, le veían aún como si siguiera estando grande y hacían bromas al respecto). Todos ellos eran amigos nuestros de la infancia de Pinar de San Martín. Mi hermano sentía no poder contarles nada de lo del día anterior para guardar el secreto, pero por suerte siempre tenía alguna historia con la que interrumpir incluso el mejor partido, sobre todo, si estaba tan aburrido como este en concreto. Le dijo al Galgo:

—Adivina con quién me estoy escribiendo otra vez.

Y el Galgo dijo:

—No me digas que otra vez con tu novia de Santaél.

—Efectivamente —contestó mi hermano con la satisfacción propia del niño pequeño que llama la atención por haber hecho alguna travesura.

Y es que el Galgo había acabado un poco hasta las narices de la novia de Santaél. Bueno, el Galgo y más gente, hasta el punto de que incluso habían adaptado una rima para referirse a ellos: «Los novios de Santaél, tonta ella y tonto él».

Al ser mentada la novia de Santaél, los que no estaban tan al tanto de la historia pidieron que mi hermano contara entera la historia de esta novia, también llamada «la sordomuda». Mi hermano empezó a contarla. Aquí la resumiré tanto como pueda, pues no me olvido de que tenemos una aventura pendiente.

Como no podía ser de otra manera… perdón, cómo no (que a nuestra madre no le gusta lo de «como no podía ser de otra manera»), mi hermano conoció a su novia de Santaél en Roldana, o mejor dicho, en Monsácar, que es donde está realmente Valhalla, la discoteca antes mentada. Una noche, como otras noches en las que mi hermano y sus secuaces «entran a todas», queriendo esto decir que hablan con todas las chicas que pueden del local, se acercó mi hermano con Chindas, el cachas, a un grupo de chicas entre las que estaba una bella morena, además de la futura novia de Santaél. Una vez dentro del grupo, las chicas empezaron a vacilarles un poco. Ellos se miraron con cara de no saber lo que estaba pasando. Era una conversación de locos. En un momento de aquella loca conversación, su futura novia de Santaél tuvo la mala suerte de decir, con la voz muy afónica, que se llamaba Fulgencia. Digo que tuvo mala suerte porque la madre de unos amigos nuestros se llama también así, haciendo que mi hermano se interesara de verdad, dejando de lado el tonteo, y que le pidiera que le enseñara el DNI, por pura curiosidad onomástica, justo cuando ya iba a desistir de aquel grupo de chicas. Ella se lo enseñó y, lógicamente, era mentira, así que mi hermano en castigo se guardó el DNI en el bolsillo de atrás del pantalón. Ella protestó un poco, pero, entre el jueguecito que tenían y la conversación posterior, se les acabó olvidando a los dos. Después se separaron durante unas horas por la discoteca, una vez que mi hermano le hubo hecho el infalible truco de insistir en dejarla estar con sus amigas, prometiéndole que más tarde se verían. Y así ocurrió hasta que en determinado momento, mientras mi hermano estaba pidiendo una copa, notó unos golpes por detrás y apareció esta chica con cara de pánico acompañada de una amiga bastante alta, a modo de guardaespaldas. Solo habló la amiga guardaespaldas y le dijo a mi hermano que por favor le devolviera el DNI. Mi hermano no caía al principio, pero de repente se acordó de que lo llevaba en el bolsillo y, como vio la cara de terror en su futura novia de Santaél y la cara de enfado en la guardaespaldas de esta, pidió disculpas vehementes y dijo que es que se le había olvidado, que no se pensaran que lo había robado, que él era muy bueno. Como mi hermano es un maestro en poner cara de bueno, al final todo quedó en nada y hasta se dieron el número de teléfono.

Al día siguiente, habló mucho por WhatsApp con la chica; más de lo que esperaba. Con ella inventó la «táctica de los dos minutos» y parece ser que le funcionó desde que empezó. La táctica de los dos minutos consiste en dejar que pasen dos minutos cada vez que una chica responde algo, sobre todo si es un mensaje juguetón. De esta manera se consigue que la chica se preocupe pensando que ha metido la mata o se impaciente y diga cosas que no habría dicho si se le hubiera interrumpido con una pronta respuesta. Mi hermano ya lo había empezado a hacer ese verano, dejando algunos segundos de silencio cuando alguien le hablaba, cosa que hasta entonces nunca hacía. Con esta chica le dio muy buen resultado y, en general, con otras suele conseguir una información muy valiosa.

Tanto hablaron durante esos días que mi hermano pensó que le gustaba a la chica, como le pasó aquella vez con su novia de Terranaba. Por eso se extrañó cuando se la encontró otro día en la discoteca y ella, alegando que estaba afónica, le indicó por gestos que no podía hablar. Mi hermano se quedó un poco chafado, pero al día siguiente la chica le volvió a escribir bastante. Como era el último día que la chica iba a estar por Roldana, mi hermano le preguntó si quería que cenaran juntos. Su respuesta fue confusa, como la conversación del primer día, y al final no quedaron.

Al día siguiente ella se fue de vuelta a su tierra. Allí, en Santaél, volvió a escribirle mucho y, no solo eso, sino que empezó a enviarle muchas fotos suyas, de cuando iba con su madre a un concierto de Julio Iglesias, de cuando estaba en la piscina, de cuando estaba estudiando, y también fotos de su madre, de sus primos, de su perrito. También se contaron cosas íntimas y se hablaban de sus problemas.

En vista de esto, mi hermano la empezó a llamar su novia de Santaél, porque hablaba con ella como si fuera su novia, a pesar de que ni siquiera le había hecho la táctica de la mano y, por supuesto, a pesar de que la loca conversación inicial con su grupo de amigas no le había permitido preguntarle lo de septentrional, aunque tampoco recuerdo muy bien si en esa época ya lo hacía mi hermano.

Pasado un año en el que no había tramo de más de quince días en el que no se hablaran, decidieron verse otra vez en Roldana en verano. Mi hermano convenció al Galgo, que también iba de vez en cuando a Roldana, para que le acompañara unos días antes de que fueran los demás y así poder coincidir con su novia de Santaél más días.

Esto hicieron y el primer día que coincidieron fue en la playa. Hay que reconocer que mi hermano estaba bastante ilusionado. Cuando se acercó al grupo de su novia de Santaél en la playa, la saludó, pero ella no habló, tomando en su lugar la palabra la guardaespaldas del año anterior, que empezó a hablar en su nombre. Mi hermano consideró que posiblemente le había dado vergüenza a su novia de Santaél. No pasaba nada porque luego, según había quedado con la portavoz, se iban a ver en la discoteca. Pensó que no había problema porque en el fragor y bullicio de la noche no habría lugar para la vergüenza.

Sin embargo, cuando se encontraron en la discoteca por la noche y empezó a hablar con ella, ella solo contestaba con síes a todo, a pesar de que él le preguntara por ejemplo que dónde había cenado esa noche con sus amigas:

—¿Dónde habéis cenado hoy?

—Sí, sí.

Mi hermano no daba crédito y menos cuando al volver a casa empezó ella a escribirle otra vez. No tuvo mucho tiempo para darle vueltas a lo acontecido porque se durmió rápido, como es usual después de haber estado de fiesta. Desafortunadamente, también es usual, no obstante, en Roldana el síndrome de las 12, es decir, el hecho de que a las 12 uno siempre se despierta sin importar a la hora a la que se haya dormido. Víctima de este síndrome mi hermano se despertó a esa hora y entonces sí que tuvo tiempo de pensar con algo más de lucidez sobre lo que había pasado.

Fue la lucidez lo que le hizo resolver el misterio de su novia de Santaél. Empezó a poner todas las piezas en orden. La chica solo le hablaba por WhatsApp, pero nunca bien en persona y la única vez que se habían visto durante el día había hablado la guardaespaldas portavoz o la portavoz guardaespaldas. Eso le llevó a pensar primero que cuando le dieron el número de móvil en verdad le habían dado el de la guardaespaldas y que había estado todo el año chateando en verdad con ella y no con su novia de Santaél; que al principio empezaron gastándole una broma y que luego la bromita se les había ido de las manos. Pero enseguida descartó esa posibilidad porque no podía ser que la guardaespaldas le hubiera mandado tantas fotos de su novia de Santaél. Sería muy raro y una broma demasiado larga. Entonces le vino a la cabeza otra idea, que fue como la respuesta a un jeroglífico en la que todo encaja. Si su novia de Santaél solo hablaba con él por WhatsApp y cuando se la encontraba o no podía hablar porque estaba afónica y hablaba otra chica por ella o respondía todas las preguntas con raros síes, la única posibilidad es que su novia de Santaél fuera… ¡sordomuda! Todo cuadraba. Se lo contó esa misma mañana al Galgo y, aunque al principio este se rió y dijo que ya estaba mi hermano con cosas raras, empezó a pensar que era verdad, que todo cuadraba.

Tan convencidos estaban, olvidando que la primera noche sí que habló, que, cuando esa noche coincidieron con el grupo de esta chica, mi hermano, al ver que esta volvía a no hablarle, decidió preguntarle a la portavoz. Como le parecía un poco fuerte preguntar si la chica era sordomuda, preguntó eufemísticamente si la chica tenía problemas de audición. La guardaespaldas portavoz soltó una carcajada y dijo que no, que lo único que pasaba es que estaba un poco loquita (como la de la canción de Marama o Márama, el otro grupo del cantante de Rombai o Rombái).

Aquella fue la última vez que mi hermano vio a su novia de Santaél a pesar de que aún hoy sigue hablando con ella. Si no fuera porque ella le ha mandado vídeos en los que sale hablando y porque un día sorprendentemente ella llamó a mi hermano para darle las gracias por haberla felicitado por su cumpleaños, mi hermano aún creería que es sordomuda, si es que la que llamó fue ella.

Las excusas que puso ella para explicar su comportamiento fueron que el primer año mi hermano le daba un poco de miedo porque parecía un poco loco, por lo del DNI y por las extrañas cosas que hacía en la discoteca y que el segundo había ido su ex novio con el que medio había vuelto y que no quería que le pillara hablando con mi hermano. Pero el día que le llamó para agradecerle la felicitación, entre otras cosas le dijo que ya se le había pasado el miedo, que se había dado cuenta de que mi hermano era un buen chico y que ya estaba preparada para que se vieran. Sin embargo, como digo, aún no se han visto ni mi hermano la ha oído hablar en persona.

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¿Seguir con la aventura (saltar otras anécdotas de la espera de la siguiente pista)?

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La septentrionalidad del síndrome de Fausto

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Y es que mi hermano tiene tres aficiones fundamentales. La primera es la lingüística y la reflexión sobre el lenguaje y la gramática. La segunda es saberlo todo, lo cual se debe a que padece lo que un día descubrió que se llamaba el «síndrome de Fausto», del que luego hablaré con más profusión o, mejor dicho (que mi abuelo me ha advertido que profusión no quedaba bien aquí), con más detenimiento. De momento baste con saber que, por padecer este síndrome, mi hermano generalmente se pasa el día leyendo o viendo películas de las muchas listas que consulta y que se prepara.
Su tercera gran afición es salir de fiesta los viernes hasta muy tarde. Esto último podría resultar algo chocante en una persona seria y culta; y efectivamente, cuando era más pequeño no salía mucho, pero un día un amigo le dijo que aunque era una persona muy culta, no era una persona diez, porque para eso había que salir también. Y como el síndrome de Fausto obliga a abarcarlo todo, mi hermano consideró que era oportuno salir y aprender cosas de la noche. Lo de salir hasta muy tarde también se explica a partir del síndrome de Fausto, como un síntoma por el que uno intenta no perderse nada de lo que pasa.

En una mezcla de sus tres aficiones, cuando mi hermano quiere ligar en una discoteca con una chica, le hace pasar la «prueba de septentrional». Esto quiere decir que, para saber si una chica le conviene o no, le pregunta si sabe lo que significa septentrional. Puede parecer mentira, pero nunca le han respondido bien. Él se indigna y dice: «¡¿Qué pasa, que la gente no ve el pronóstico del tiempo o qué?!».

Phonto(24)

Una noche, hace poco, conoció a una chica de Canarias en una discoteca y le hizo pasar la prueba, pero además con prolegómenos. Para empezar, una vez que supo que la chica era canaria, le preguntó que de qué isla era:

—Porque se pregunta así, ¿no?, por la isla.

Ella, algo contrariada, le contestó:

—Bueno, es una manera de preguntarlo.

Y le dijo que era de Gran Canaria. Luego mi hermano ya pasó a decirle que tenía que hacerle una pregunta que ninguna chica le había respondido nunca, pero que ella seguro que lo iba a saber porque notaba que había algo especial entre ellos. Mi hermano creía ir sobre seguro porque suponía que, al ser la chica de las Canarias, habría tenido que oír muchas veces la palabra septentrional, pues todo en España le pillaba al norte. Pero la chica no solo no sabía lo que significaba septentrional, sino que encima se lo tomó a mal y se apartó de mi hermano señalándole con dedo acusador, amenazando miedo y diciéndole que era muy raro por hacer esas preguntas. Eso sí, se llevó con ella la copa a la que mi hermano le había invitado.

bandera almagriz
Bandera de la Comunidad de Almagriz

La más correcta respuesta a la prueba de septentrional con la que mi hermano afirma haberse encontrado es la que le dio una chica gallega, que le contestó que seguro que tenía algo que ver con el número siete. Yo creo que esto lo cuenta para aprovechar la cara de extrañeza que la gente pone con lo de siete y así pasar a explicar de dónde viene la palabra septentrional y por qué se utiliza para referirse al norte; aunque la verdad es que creo que ni él lo sabe del todo bien. Dice que es porque la Osa Menor, que contiene la estrella polar y que, por tanto, marca el norte, tiene siete estrellas (las mismas que se representan en la bandera de Almagriz, nuestra ciudad, según nos contó un día; pero no así, y esto podría excusar a la canaria, las de la bandera independentista canaria, las cuales representan las siete islas del archipiélago, sin contar San Borondón).
Dice que de las siete estrellas viene lo de sept-, y que las estrellas son como bueyes, porque se mueven muy lento y, probablemente, porque tiran del carro que forman, y que en latín bueyes se dice triones. Por tanto, septentrión significa ‘siete bueyes’ y marcan el norte porque forman parte de la Osa Menor.

Viendo esto, no os creáis que mi hermano es el típico pedante, petulante, cultureta o, como dice él «ojilato periculto» (sacado de un libro de Reverte en el que Quevedo llama así a Góngora), que critica a la gente porque no sabe cosas. Todo lo contrario: mi hermano odia a ese tipo de gente. En el caso de septentrional, por ejemplo, dice que no le importa el hecho concreto de que una chica no sepa lo que significa septentrional, sino lo que esto implica. Dice que la palabra septentrional sale mucho en la tele y que si alguien no sabe lo que significa es porque no ha sentido curiosidad ni se ha tomado la molestia de buscar su significado en el diccionario en una de las muchas veces que la ha oído, con lo importantes que son para él la curiosidad y los diccionarios.

Y la cosa es que es verdad. Una vez que te empiezas a fijar por ahí, esta palabra aparece muchísimo, no solo en el pronóstico del tiempo, donde sale casi tanto como lo de «nubes de evolución», sino en todas partes.

De todas formas, pese a lo que pueda parecer, mi hermano a veces liga; seguramente en las noches en las que se le olvida lo de septentrional. Pero ya lo iremos viendo.

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Tácticas para ligar (y otros lances del ligoteo)

1. La prueba de septentrional

«Para saber si una chica le conviene o no, le pregunta si sabe lo que significa septentrional. Puede parecer mentira, pero nunca le han respondido bien». [1(3)]

2. El truco de las etimologías y el origen del nombre de las cosas

2a. El truco del origen de los nombres de los objetos en una discoteca

«Y es que una discoteca está llena de objetos fascinantes, o mejor dicho (que eso suena algo mal), de objetos de los que se pueden contar historias fascinantes, con las que se podría impresionar a cualquiera. Una mina, por ejemplo, es el origen de los nombres de las bebidas y de los nombres de las marcas de las bebidas.» [1(4)]

2b. El truco de los apellidos en -ez

«No es raro que una chica tenga apellido terminado en –ez. Pues mi hermano entonces le puede contar el origen de esta terminación». [1(9)]

3. La postura del pollo capón:

«Cuando mi hermano habla con una chica extremadamente guapa, se hincha como un pollo capón, sacando pecho y echando para atrás los hombros, lo que hace que tenga menos éxito del debido (por la artificiosidad de la postura, ojo, que no por la falta de atractivo, gallardía y donaire).» [1(4)]

4. La táctica de la mano o quirotáctica

«Consiste en coger de la mano a una chica mientras hablas con ella en una discoteca y luego acariciarla suavemente —la mano, no a la chica en general—, generalmente haciendo delicados círculos con el dedo gordo en la palma de la pretendida.» [1(8)]

5. El truco de la pajita

«Este truco se inicia al llegar a la situación donde, a pesar de que la chica con la que uno lleva hablando un rato y a la que por supuesto ya tiene cogida de la mano parece más que dispuesta a pasar a la siguiente fase, uno no se decide por el momento en el que besarla (o en el que tirarle la boca, vamos). Entonces, para poner en práctica el truco, lo esencial es que la chica tenga una bebida con pajita, que suele ser el caso, por mucho que se les diga que con la pajita las copas suben más. En caso de que no hubiera ni copa ni pajita, tocará invitar, asegurándose de que la copa vaya con pajita. […]

»Una vez que la chica tiene los pertrechos necesarios y que ha bebido un poco, hay que pedirle que nos deje probar de su copa mientras se mira su pajita con algo de reparo, finalmente cogiendo otra para parecer que se es escrupuloso. […] La chica al principio solo pensará que el chico es escrupuloso, pero luego caerá en la cuenta de que, si no quiere chupar de su pajita, eso quiere decir que tampoco va a querer besarse con ella. En ese momento de desconcierto […] es cuando uno debe atacar, sabiendo que ya existe poca posibilidad de fracaso o calabaza.» [1(8)]

6. El truco de la yincana

phonto87[1(8)]

7. El truco de la añagaza

«Llevar algo puesto que llame la atención, cual reclamo o añagaza, de las chicas. Debe ser algo que puedan coger, como sombreros, pelucas o gafas.» [1(8)]

8. La táctica de las camisas de eficacia alta

«Según mi hermano, si a estos trucos se les suma que esa noche lleve alguna de las camisas que él considera «de eficacia alta», como una que tiene dibujitos de tortuguitas en el cuello y en los puños, entonces no hay posibilidad de no ligar. Lo de la camisa de alta eficacia lo puede atestiguar, entre otras, Pichuki, una amiga de Roldana, que, como contaré más adelante, un día se prendó misteriosa e irrefrenablemente de una de una de estas camisas de alta eficacia de mi hermano y, por metonimia o, quizás, sinécdoque, de mi hermano. […] No obstante, mi hermano dice que no quiere abusar de estos trucos, para que ligar no se convierta en algo automático y teledirigido». [1(9)]

9. La técnica de levantar las cejas y poner cara de picarón

«Técnica que Dios sabrá por qué le funcionó durante un tiempo y que empezó a hacer a partir de un día en el que al llegar a un congreso de Lingüística y poner esa cara para saludar a alguien que no sabía si conocía o no, recibió una alegre sonrisa como respuesta». [1(9)]

10. El antiguo truco del «Hola, ¿estás sola?»

«Por suerte dejó atrás su técnica de un «Holaaaa» alargando mucho la última a y poniendo voz melosa y seductora y, a veces, para bochorno de sus amigos de alrededor, acompañando al “¡Hola!” con un “¿Estás sola?”». [1(9)]

11. El truco de acordarse de algo anterior en la conversación

«Lo de acordarse de algo anterior en la conversación es clave. Muchas veces ha fracasado en su intento de ligar por enfrascarse demasiado en sus trucos y no prestar atención a lo que la chica le dice. Lo peor de todo es que luego no se acuerda de que no se acuerda del nombre y al hacer el amago de ir a nombrarla y no salirle nada queda fatal, aunque peor aún queda cuando de repente recuerda el nombre y lo empieza a usar todo el rato para demostrar que se acuerda». [1(9)]

12. El fallido truco del cunniliguist

«Lo que sí que no funcionó, sino que hasta asustó, fue cuando estuvo de estancia en Nueva Isla en un centro que se llamaba CUNI (City University of New Island). Como mi hermano era un lingüista en Nueva Isla, su amigo y compañero de piso Francesc o Cesc, que también era lingüista, un día cayó en la cuenta de que eran CUNIlinguists (CUNIlingüistas), con clara referencia al latín cunnilingus, que significa… bueno, que ya sabemos lo que significa; y le dijo a mi hermano que tenían que presentarse así cuando conocieran chicas en los bares».

13. El truco de saber cosas relacionadas con la chica

«Lo bueno de saber cosas es que siempre tienes algo que decirle a otra persona». [1(9)]

13a. El truco de relacionar el nombre de la chica con algo

«El truco de relacionar el nombre suele usarlo primordialmente cuando el nombre de la chica es raro, porque en ese caso la chica suele saber con quién lo comparte. Por ejemplo, un día conoció a una Manon. Perfecto para sacar a colación a Manon Lescaut y más si resulta que, como en aquel caso, justo el nombre se lo habían puesto por la novela. Si la chica se llama Jimena, mi hermano alude a doña Jimena del Cid, si se llama Ariadna, a la del laberinto del Minotauro y, si hace falta, cuenta la historia, que en mitología mi hermano también está versado. Lo importante es estar seguro de que no es lo típico que dice la gente porque eso a las chicas no les gusta. Por ejemplo, a Mercedes jamás habría que decirle nada relacionado con la marca de coches». [1(9)]

13b. El truco de los lugares relacionados con la chica

13b.1.El truco de saberse las capitales de Estados Unidos

«Mi hermano contrarrestaba la entrada triunfal con el hecho de saberse todas las capitales de los estados de Estados Unidos, lo cual, aunque no lo parezca a priori, era tremendamente eficaz en el arte de la conquista. […] La cosa tenía truco y es que en Estados Unidos la capital no es la ciudad más importante y, por tanto, generalmente la gente no conoce las capitales, lo que propicia que al habitante de la capital en cuestión le haga ilusión que alguien sepa de su ciudad». [1(9)]

13b.2. El truco de los nombres de las calles

«También vale con calles o ciudades; […] si la chica vive en una calle con nombre de algún personaje es bueno saber quién es. Por ejemplo, un día una chica le dijo a mi hermano que vivía en la calle Gabriela Mistral y, claro, mi hermano sabía quién era esta escritora, y no solo porque se aprendiera en su momento la lista de los Nobel de Literatura. La chica se quedó admirada y le dijo que muy pocos chicos lo sabían. Como siempre, si la chica no sabe quién es, mi hermano será tildado de sabihondo, pero no importa porque si así fuera para mi hermano esa chica entraría en el saco de las que no tienen curiosidad y no merecería la pena». [1(9)]

13b.3. El truco de conocer sitios gracias al fútbol

«También, para ligar con extranjeras, está muy bien saber de fútbol, otra especialidad de mi hermano, porque el fútbol te da un amplio abanico de nombres de ciudades. Si no sabes de fútbol y una chica te dice que es de Gelsenkirchen, probablemente no sepas que es alemana, gracias al Schalke 04, y lo mismo con ciudades italianas como Ancona, Treviso o Sassuolo, por ejemplo». [1(9)]

13c. La táctica del vasco

«En cuanto mi hermano conoce una chica vasca, por su carácter generalizador, da por hecho que como su ex novia aprendió antes vasco o euskera que castellano o español, todos en el País Vasco tienen que haber hecho igual, sean de donde sean». Entonces mi hermano suelta su ristra de palabras. «Una de sus expresiones preferidas, para demostrar que va más lejos que un simple eskerrik asko, que de todos es sabido que significa ‘gracias’, es ez orregatik, que significa ‘de nada’; pero también tiene en su repertorio on egin, que significa ‘que aproveche’, y que a veces confunde con egun on que creo que es ‘¡buenos días!’». [1(11)]

14. El método de Miles con el remate del truco del Why?

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[1(10)]

15. La táctica de primos tocayos

«Mi hermano, en compañía de un primo que se llama igual que mi hermano pero que es algunos años menor, ha estado ligando algunas veces en discotecas, utilizando la táctica de primo mayor y primo pequeño con el mismo nombre». [1(11)]

16. La táctica de los dos minutos

«La táctica de los dos minutos consiste en dejar que pasen dos minutos cada vez que una chica responde algo, sobre todo si es un mensaje juguetón. De esta manera se consigue que la chica se preocupe pensando que ha metido la mata o se impaciente y diga cosas que no habría dicho si se le hubiera interrumpido con una pronta respuesta». [2(6)]

17. Artes disuasorias

«Como protección para que solo alguna chica que esté verdaderamente interesada en hablar con él haga cualquier cosa por conseguirlo». [2(7)]

17a. La gravedad

«Esta fechoría consiste en que mientras están hablando entre ellos o con otros amigos en la discoteca, se van desabrochando el pantalón disimuladamente hasta permitir que la fuerza de la gravedad lo baje y siguen hablando como si nada hubiera pasado hasta que los circunstantes se van dando cuenta. Al que le hacen la gravedad es como si hubiera perdido en el juego». [2(7)]

17b. Los pelos

«Ir al baño y ponerse todos los pelos de punta como si se hubiera electrocutado y salir así por la discoteca». [2(7)]

18. La foto del reloj con la hora a la que se llega a casa

«Un éxito casi tan abrumador como el que tiene mi hermano con las fotos de la camisa mojada lo consigue con las fotos que manda por WhatsApp de un reloj que tiene en su cuarto, en las que se ve la hora a la que se acuesta al volver de fiesta. Ha habido incluso peleas entre chicas si a una se lo ha mandado y a otra no y se enteran o si a alguna se la ha mandado unos minutos más tarde, porque eso significa que es la última en la que ha pensado antes de acostarse». [2(8)]